RECONOCER LOS PRIMEROS SÍNTOMAS Y LAS CAUSAS LE PERMITE PROTEGER SUS ARTICULACIONES

dolori_ragazza_che_salta

Dolor articular

Es el dolor en una o más articulaciones del cuerpo, como la rodilla, el hombro, el codo, la muñeca, la mano, la cadera, el tobillo y el pie.

Puede aparecer con facilidad cuando la cápsula articular o los ligamentos están sometidos a una tracción excesiva. En este caso, la estructura del cartílago articular se puede ver alterada, limitando así su resistencia al cizallamiento y su capacidad para soportar cargas. Por ejemplo, un dolor en la rodilla tras un esfuerzo o la práctica deportiva podría estar provocado por un traumatismo en el fibrocartílago meniscal o por inestabilidad en la rótula.

El dolor articular, junto con factores como la herencia genética, un estilo de vida poco saludable y la edad, podría ser un síntoma de osteoartritis, una enfermedad crónica degenerativa e incapacitante con un importante impacto en la calidad del vida del paciente, su movilidad y su vida social, así como en los sistemas sanitarios.

Osteoartritis (OA)

La enfermedad se caracteriza por alteraciones focales regresivas del cartílago hialino de las articulaciones sinoviales, precedidas por un descenso del contenido de agua, un deterioro de la matriz extracelular, la formación alterada de cadenas de glicosaminoglicanos y un descenso del sulfato de condroitina en comparación con el sulfato de queratán. Una reducción cuantitativa en la síntesis de ácido hialurónico y en su peso molecular tiene como consecuencia cambios en las propiedades reológicas del fluido sinovial.

Estos fenómenos generan lesiones condrales y la pérdida de cartílago articular aumenta la fricción entre los extremos de los dos huesos articulares, alterando/deformando así el hueso subcondral.

Actualmente, esta enfermedad, que figura en los primeros puestos de la lista de trastornos dolorosos con un elevado coste social, está considerada por muchos como un grupo heterogéneo de estados mórbidos con rasgos radiográficos e histopatológicos comunes.

Debido a los avances recientes en términos de prevención y tratamiento, esta enfermedad ya no tiene la consideración de consecuencia inevitable del envejecimiento, sino que se percibe como un trastorno que puede prevenirse y gestionarse a través de mejoras en el estilo de vida, la reducción de los factores de riesgo y un diagnóstico precoz, además de la administración de un tratamiento adecuado.

Factores de riesgo de la osteoartritis

Es bien sabido que el riesgo de padecer osteoartritis aumenta con la edad, aunque se han observado diferencias significativas entre la osteoartritis y el envejecimiento del cartílago. Las causas están asociadas con factores genéticos (no modificables) o hábitos de estilo de vida (modificables).

nonno_bambino_monopattino
VEJEZ

La senescencia está asociada con una pérdida progresiva de la elasticidad y la resistencia a la tensión, favoreciendo así un potencial deterioro del tejido cartilaginoso.

slider_dolor_2
SEXO

Las mujeres son más propensas a desarrollar osteoartritis, especialmente en las rodillas y en las pequeñas articulaciones de las manos.

slider_dolor_3
ANTECEDENTES FAMILIARES

Se atribuye una importancia cada vez mayor a los factores genéticos y los antecedentes familiares de la osteoartritis, especialmente en la línea de descendencia femenina.

slider_dolor_4
FACTORES MECÁNICOS

Se puede producir una sobrecarga de las articulaciones, por ejemplo, como resultado de deformaciones óseas, actividades profesionales y deportivas, traumatismos y microtraumatismos.

slider_dolor_5
OBESIDAD

Debido a la sobrecarga de las articulaciones y los factores mecánicos, sufrir sobrepeso y obesidad son factores de riesgo significativos de la osteoartritis susceptibles de ser modificados.

 

Posibles síntomas

Desde un punto de vista clínico, la osteoartritis es polimórfica y puede estar asociada a varios signos y síntomas.

El dolor es el síntoma principal señalado por los pacientes que sufren osteoartritis y también suele ser la razón principal por la que los pacientes acuden a una consulta médica. El dolor empieza como una molestia sorda y solo se manifiesta tras una actividad prolongada.

No obstante, a medida que la enfermedad avanza, las articulaciones pueden doler en reposo y durante la noche. Este dolor está relacionado con la inflamación de la membrana sinovial y puede estar o no asociado con la contracción muscular.

La rigidez articular matinal, tras una noche de descanso o tras un periodo de inactividad suele ser breve: normalmente dura entre 10 y 15 minutos y casi nunca supera la media hora.

La limitación funcional es progresiva pero, en ocasiones, solo se manifiesta en las etapas avanzadas de la enfermedad. No es una simple consecuencia de un estrechamiento entre las articulaciones sino también de las contracciones musculares reflejas.

Una hinchazón no depresible es el indicio más revelador de la la osteoartritis. Casi siempre, los nódulos están limitados a la zona de las manos y no suelen ser dolorosos. En otras articulaciones, su presencia es muy poco frecuente y no necesariamente asociada con los osteofitos. En caso de efusión articular, puede aparecer hinchazón blanda. La sensibilidad durante la palpación suele estar asociada con las estructuras que rodean la articulación.

La crepitación articular o tronido de las articulaciones es un signo común de la la osteoartritis en la exploración mediante palpación, durante movimientos activos y pasivos. Se debe a unas superficies articulares irregulares y con frecuencia mínimamente lubricadas más próximas entre sí debido a un estrechamiento del espacio intraarticular, lo cual provoca el desgaste de la articulación.

Comprender los diferentes tipos de dolor articular y osteoartritis

Pueden aparecer dos tipos de dolor articular: por estímulo mecánico, que tiene su origen en los cambios mecánicos en el entorno de la articulación (por ejemplo, por traumatismo directo) y por estímulo químico, provocado por la inflamación.
Sea cual sea la causa, puede existir un uso deteriorado de músculos y tendones, que tenga como resultado un trastorno específico.

El dolor articular, junto con otros factores, podría ser un síntoma de osteoartritis. La Sociedad Italiana de Reumatología (SIR, 1999) ha clasificado dos formas de la enfermedad:
osteoartritis primaria y secundaria, en función de si existe o no una causa subyacente identificable.
Las zonas más afectadas son: espina lumbar (33%), espina cervical (30%), rodilla (27%) y cadera (25%).

Dolor articular

MECÁNICO

La cápsula articular o los ligamentos están sometidos a una tracción excesiva, como en el caso de esguinces o fracturas intraarticulares.
El dolor se incrementa a medida que aumenta la presión intraarticular (por ejemplo, como resultado de efusión articular por hemorragia o exudación) o tras un descenso de la presión barométrica.

QUÍMICO

Se produce cuando las terminaciones nerviosas se activan por alteraciones en la composición química del fluido intersticial. Las sustancias principales con este efecto tienen su origen en las células de tejidos que son isquémicos, están dañados o presentan inflamación aguda o crónica.

Osteoartritis (OA)

Se han identificado dos formas de la enfermedad: osteoartritis primaria y secundaria.
La osteoartritis primaria parece estar causada más por factores genéticos que por lesiones específicas.
La osteoartritis secundaria puede aparecer tras un traumatismo, una enfermedad metabólica, actividades profesionales u otros trastornos óseos y se puede manifestar a cualquier edad.

OSTEOARTRITIS PRIMARIA (IDIOPÁTICA)

Osteoartritis localizada:
Articulaciones DIP (nodos de Heberden)
Articulaciones PIP (nodos de Bouchard)
Osteoartritis de pulgar
Otro
Osteoartritis generalizada
Osteoartritis erosiva de la mano

OSTEOARTRITIS SECUNDARIA (otras causas)

Traumatismo
Anomalías en el desarrollo
Alteraciones biomecánicas
Alteraciones en la estructura ósea
Desórdenes metabólicos y endocrinos (congénitos, adquiridos)
Enfermedades hereditarias de los tejidos conectivos
Enfermedades hematológicas
Osteoartritis
Osteoartritis séptica

Prevenir el dolor y el inicio de la enfermedad

Aunque se han realizado muchos avances en la comprensión de los mecanismos patogénicos de la osteoartritis (OA), hasta la fecha no existe una cura definitiva para esta enfermedad.

La osteoartritis es el resultado de la combinación de varios factores de riesgo que provocan daños en el cartílago. Valorar los factores de riesgo –en especial, los factores genéticos, que ha quedado demostrado aumentan las probabilidades de desarrollar la enfermedad– es un elemento clave de la prevención.
Con el paso del tiempo, nos vemos expuestos de manera creciente a factores de riesgo y esto provoca la aparición de trastornos articulares.

La prevención de la osteoartritis y el dolor articular tienen lugar a 2 niveles.

La prevención primaria tiene por objetivo evitar el desarrollo de la enfermedad. Para este fin, es importante:

Mantener el peso corporal bajo control: tener sobrepeso y obesidad son factores de riesgo reconocidos, en especial, para la rodilla. Una dieta saludable ayuda a mantener el peso corporal ideal y favorece una absorción de los nutrientes adecuados.

Mejorar la postura y reducir las sobrecargas excesivas y repetitivas. Los traumatismos reiterados sufridos en la juventud pueden ser responsables del inicio de la osteoartritis a una edad avanzada.

Realizar una actividad física adecuada refuerza la musculatura que sostiene las articulaciones, sin sobrecargarlas.

Evitar todas las actividades de alto impacto para las articulaciones o cualquier deporte que implique movimientos repetitivos. Los impactos mecánicos reiterados producen alteraciones en la estructura y el metabolismo del cartílago.

La prevención secundaria tiene por objetivo evitar el avance de la enfermedad. Para este fin, pueden resultar de utilidad los nutracéuticos y los complementos alimenticios que contienen glucosamina y sulfato de condroitina. Al entrar en la composición de la matriz del cartílago, pueden resultar eficaces a la hora de prevenir o retrasar la aparición de trastornos en las articulaciones.
Esto último no debe infravalorarse si pensamos, por ejemplo, que el consejo de reposar la articulación afectada puede ser útil para gestionar el dolor: en el caso de las articulaciones de carga, como la cadera y la rodilla, alivia la presión sobre las articulaciones y reduce los factores mecánicos dañinos.
Además, una actividad física adecuada también es importante tanto para el tratamiento de las articulaciones como para evitar traumatismos posteriores.

Revelación de información

Esta página web o las herramientas de terceros que utiliza emplean cookies necesarias para su correcto funcionamiento y útiles para los propósitos descritos en la política de cookies. Si desea más información al respecto o bloquear total o parcialmente el uso de cookies, consulte la política de cookies. Al cerrar esta pancarta, hacer clic en un enlace o seguir navegando de cualquier otro modo, acepta el uso de cookies.

Esta página web se dirige única y exclusivamente a profesionales sanitarios.

Para acceder a la página web, haga clic en SÍ, si es un profesional sanitario.
Si no es un profesional sanitario, seleccione NO para salir.

Esta página web es un recurso de información internacional dirigido a profesionales sanitarios internacionales afincados fuera de Estados Unidos (EE. UU.) interesados en acceder a información sobre Hymovis®. Aunque los servicios de Internet están disponibles para toda la comunidad internacional en su conjunto, el sector farmacéutico está sujeto a consideraciones normativas específicas de cada país. Esto significa que el estado del registro y las etiquetas de producto aprobadas de Hymovis® podrán diferir de un país a otro. Consulte la Información sobre prescripción local para acceder a todos los detalles.